Por qué elegimos la agricultura ecológica
A comienzos de este siglo, con los precios de la fruta convencional en crisis, muchas fincas de nuestro entorno se cubrieron de invernaderos. Nosotros decidimos otra cosa: mantener el paisaje de siempre y los cultivos tradicionales al aire libre. La agricultura ecológica fue el camino para dar continuidad a la finca.
Algunas de sus técnicas ya se practicaban aquí desde antiguo, como el abonado con estiércol o el aprovechamiento de los restos de poda. Otras llegaron con el proceso de conversión y con el asesoramiento del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE).
Plagas: equilibrio antes que tratamiento
El primer cambio fue el abandono total de los productos químicos de síntesis. Para el tratamiento de plagas solo se utilizan el azufre y sus derivados.
Lo demás depende del equilibrio del campo. Las plantas que crecen respetando sus ciclos naturales están más equilibradas y sufren menos plagas. Cuando aparecen, las controlan los insectos auxiliares, que encuentran refugio en la diversidad de cultivos, en los setos y en la hierba espontánea que crece alrededor de los árboles.
- Insectos auxiliares: los aliados naturales que favorecen los setos y la vegetación espontánea.
- Trampas olfativas (mosqueros): atraen y capturan insectos como la mosca de la fruta.
- Trampas de feromonas sexuales: interfieren en la reproducción de plagas concretas.
- Azufre y derivados: el único tratamiento que se aplica.
El clima ayuda. Según explicaba Sebastián Marín a Innovagri, la finca no sufre heladas y está bien ventilada, lo que reduce la incidencia del oídio en la vid.
Un suelo vivo
Alimentar el suelo es la base de todo lo demás. En Los Frailes se combinan varias técnicas:
- Fertilizantes orgánicos aplicados junto con el riego.
- Abonado en verde: la hierba espontánea, que se siega periódicamente, y la que se siembra se incorporan al suelo.
- Restos de poda triturados: antes se quemaban y ahora vuelven a la tierra como abonado en superficie.
- Estiércol de ganado extensivo, que completa la fertilización.
El agua, el recurso más preciado
La finca conserva un patrimonio hidráulico de siglos: aljibes, la balsa comunal de Los Frailes con su mina de caudal permanente y una red de acequias conectadas con la fuente de Alhama y la balsa del Llano de Huéchar. A finales de los años sesenta, la Sociedad Los Decididos garantizó nuevos recursos de agua en Alhama.
A finales de los años ochenta llegó el riego por goteo, que permite dar a cada cultivo el agua que necesita. Sin embargo, en la mayoría de los parrales seguimos regando «a manta», por inundación. Ese sistema tradicional evita que la uva madure antes de tiempo y mejora la dureza y la uniformidad de la cosecha, sobre todo en la variedad Ohanes.
La certificación, paso a paso
Integración en el CAAE
Comienza formalmente la conversión a la agricultura ecológica.
Producto en conversión
La finca puede etiquetar sus productos como «en conversión a la agricultura ecológica».
Certificación definitiva
Todos los productos de la finca pueden comercializarse como ecológicos. La acreditación se renueva tras las visitas de control periódicas.
Lo que cuesta ser ecológico
No queremos contar solo la parte bonita. La producción ecológica tiene costes más altos que la convencional y necesita más mano de obra, y muchas veces el mercado no paga lo que realmente vale el producto. Elegir fruta ecológica de origen conocido es también una manera de mantener viva la actividad agraria en el medio rural.
Fuente: documento de Sebastián y Porfirio Marín, pp. 1-5 y 8, y reportaje de Innovagri (2017).
