Una flor que necesita ayuda
La uva de Ohanes tiene una particularidad: sus flores necesitan polinización artificial para cuajar bien el racimo. Por eso, durante la floración del parral, los parraleros recorren las parras para ayudar a la planta en el momento justo.
En Alhama a esta labor la llamamos «dar liga» o «ligar». En otros pueblos del valle del Andarax se conoce como «engalpar», «machear» o «dar el castizo». Que tenga tantos nombres dice mucho de lo extendida que estuvo, y de lo local que es su saber.
Por qué la seguimos haciendo
Es una tarea minuciosa que exige conocer bien la planta. En Los Frailes la mantenemos junto a las demás labores propias de esta variedad: el riego a manta en los parrales y la recolección y preparación de la uva hasta bien entradas las fechas navideñas.
Conservar una variedad no es solo conservar unas cepas. Es mantener el conocimiento de quienes la cultivaron antes que nosotros y pasarlo a quienes vengan después.
El parral, una arquitectura propia
Las labores se hacen bajo el parral, la cubierta de alambre sobre postes por la que se extienden las parras. En la finca quedan alambrados apoyados sobre troncos antiguos, y en algunos de sus rincones más inhóspitos todavía aparecen vestigios de alambrado para parras que recogía ya la primera escritura de la finca.
Fuente: documento de Sebastián y Porfirio Marín, pp. 6 y 8; Wikipedia, «Uva de Ohanes»; Innovagri (2017).
